Cuanto más largo y difícil es el camino, mucha mayor es la satisfacción al llegar a la meta. Es una verdad del tamaño de un templo para los autores. En el momento que una novela nuestra ve la luz, el resplandor de la portada ilumina y deslumbra. El contenido activa la magia y deja en la sombra el largo y arduo camino que se necesita recorrer para llegar hasta aquí. Y eso es lo bonito, el lector solo tiene que disfrutar que para eso está . Pero hoy os quiero contar un poco de ese día a día que nadie ve , esos pasos que se dan hasta llegar a ese resultado final que nos cautiva y que se compara sabiamente con un parto. Pues cada novela nueva es, al igual que un hijo, algo nuestro, único e irrepetible al que vamos a querer con sus errores y sus aciertos. Porqué una novela lleva esa parte de identidad que le regalamos y esos detalles que nos identifican con ella. Uno de mis pasos preferidos es, cuando tr...
Un espacio para mí y mis mariposas azules. El amor y el día a día será parte de nosotros.