Cuanto más largo y difícil es el camino, mucha mayor es la satisfacción al llegar a la meta.
Es una verdad del tamaño de un templo para los autores.
En el momento que una novela nuestra ve la luz, el
resplandor de la portada ilumina y deslumbra. El contenido activa la magia y
deja en la sombra el largo y arduo camino que se necesita recorrer para llegar
hasta aquí.
Y eso es lo bonito, el lector solo tiene que disfrutar que
para eso está.
Pero hoy os quiero contar un poco de ese día a día que nadie
ve, esos pasos que se dan hasta llegar a ese resultado final que nos cautiva y
que se compara sabiamente con un parto. Pues cada novela nueva es, al igual que
un hijo, algo nuestro, único e irrepetible al que vamos a querer con sus
errores y sus aciertos.
Porqué una novela lleva esa parte de identidad que le regalamos y esos detalles que nos identifican con ella.
Uno de mis pasos preferidos es, cuando tras llevar la historia
rondando un tiempo en la cabeza, me enfrento a la pantalla en blanco para darle
forma.
Es ese momento en el que se crea la magia y poco a poco descubro
como todo eso que me martillea día y noche, haga lo que haga, comienza a tomar
forma y tiñe de color esa hoja en blanco que me espera necesitada de dar cabida
a todos mis pensamientos.
En ese preciso instante los personajes se vuelven reales y
toman posesión de mi vida, mi día a día y hasta de mis sueños.
En el caso de esta mi última novela, de nuevo las chicas de Quiero Respirar invadieron mi vida con
sus locuras. Julia pasó a formar parte de mí. Logré sentir como ella, sufrir y
emocionarme. Ella empezó a ser una parte importante en mí.
Y junto a ella llegaron los demás personajes, poco a poco
empecé a quererlos y a necesitarlos de la misma manera que ellos me necesitan a
mí para salir de mi mente y quedar reflejados en un papel.
A ese mágico momento precedieron meses de dejar que todo
fluyera, que ellos mismos tomaran el timón de mis pensamientos y fueran
conduciendo la historia a un puerto final. Sí, ese puerto donde amarras tras
teclear la sencilla y complicada palabra fin.
Pero aquí a pesar de lo que pueda parecer no termina el
viaje, para nada. Aquí comienza otro recorrido largo y tedioso, me refiero a
las horas y horas de corrección. A las veces que repasas y repasas hasta que no
sabes si lo que ves escrito es correcto o no.
Y un buen día ya todo está listo, comienza la corrección
final y maquetar con estilo. Mi suerte, contar con É Finita Ediciones para este menester. Si yo lo hubiera tenido que
hacer, mi novela aún estaría en pañales.
Mientras este proceso se va produciendo, en paralelo
comienza una labor que muchas autoras si me leen sabrán, que no exagero cuando
digo, que es difícil para casi todas. Llega el momento de buscar la sinopsis,
esas cuatro líneas donde resumir el contenido de la historia sin revelar nada y
además hacerlo de manera que esas palabras consigan llamar la atención de ese
posible lector. Ufff, en ocasiones puede ser más difícil que crear la propia
historia.
Otra labor también muy importante, pues es parte fundamental
en toda obra, es “El Título”. Os puedo confesar que el de esta novela en particular
me ha costado sudores. Tengo folios enteros con posibles nombres, entre ellos
llegué a barajar la posibilidad de titular la novela Sin título. Pero no hizo falta, un día, cuando ya lo daba por
imposible, las musas me tocaron con el título perfecto para esta mi tercera
novela.
Julia, besos dormidos. Cada vez que lo leo me gusta más.
Una vez con la historia, la sinopsis y el título queda darle
forma a la portada. Una parte también muy importante pues es lo primero que el
lector ve del trabajo terminado. La portada tiene en su poder la misión de
enamorar al lector. Si un lector se enamora a primera vista ya tenemos más del
cincuenta por ciento ganado.
Mi consejo; buscar un buen profesional y no pensar que cualquier cosa vale.
Una novela cómo es Julia, besos dormidos necesita una
portada especial con fuerza. La misma que transmite su protagonista; una mujer
femenina, pero a la que nada le para y que se enfrenta hasta sus propios miedos
sin despeinar su melena.
Tras largas conversaciones con Álvaro Ussía, un hombre cuyos trabajos enamoran sin más, llegamos a
la creación de una portada de la que no dudo cautivará al lector nada más la
vea.
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Portada de la novela de Chary Ca. De la mano de Álvaro Ussía |
Y entonces sí, ahora ya solo queda buscar imprenta y cruzar
los dedos mientras te comes las uñas para esperar a tu querido bebé.
El momento en el que llega a tus manos es indescriptible. Es
una sensación única, una mezcla de orgullo y relajación.
«Lo he conseguido», te dices bajito y das por buenos todos
los momentos vividos durante esos largos meses de creación. Ya está listo para
volar y conquistar el alma de cada lector.
Siempre os agradeceré todo lo que como lectoras me hacéis sentir. Solo deseo que os enamore la portada y por supuesto que Julia os robe un pedacito de vuestro alma.
Me encantará que comenteis y me hagaís llegar vuestras impresiones.
Desde hoy mismo si quieres ser de los primeros en poder disfrutar de Julia,besos dormidos puedes hacer tu pedido.
Hola. Una portada muy fina.. Felicidades por esta nueva novela. Besos.
ResponderEliminarGracias guapa, deseando que la leaís y saber si la disfrutais tanto como yo. Un beso.
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