Ir al contenido principal

¿Dónde se fueron las mariposas? Chary Ca. Micro-relato.

Las primeras mariposas


¿Dónde fueron a parar esas primeras mariposas?

Tengo bellos recuerdos del comienzo de nuestra relación, mi organismo reaccionaba de una manera desbordante con solo pronunciar su nombre. Me era difícil dominar los impulsos y las sensaciones que experimentaba al tener mariposas en mi estómago,  él se convirtió en un referente, en la única razón de mí existir.
Las mariposas invadieron mi estómago y mi cuerpo segregaba  oxitocina a borbotones, sumiéndome en un completo estado de felicidad, un momento embriagador al que no estaba acostumbrada.
Pero como mi abuelo decía; nada es eterno y esto tampoco lo fue. La rutina se instaló en mi cocina, las mariposas poco a poco, fueron dejando paso a las serpientes que intentaban dominar cada uno de mis movimientos.
Ya no tenía la sensación de vivir con un ser maravilloso, ahora sabía que vivía con el enemigo.
No tardé mucho en darme cuenta que aquellas frases que me decía: siempre serás mía, solo mía. No llevaban la carga de romanticismo que yo quería creer, y que animaban a las mariposas a revolotear mientras sus alas chocaban en las paredes de mi estómago.
Esas palabras eran dichas por un hombre al que mi ceguera amorosa me impedía ver, un hombre egoísta, ruin y enfermo. Para quien yo, solo era un objeto en su colección. Alguien a quien controlar y manejar a su antojo.
Por eso me quería para él, no porque estuviera enamorado de mí, si no porque yo era de su propiedad, alguien a quien debía obedecer.
Cada mañana me preguntaba en qué momento escapó la primera mariposa. Ahora lo sé, fue tras aquel primer empujón, cuando me envió a cambiarme de ropa antes de salir a cenar con sus jefes.
También tengo claro que la última mariposa murió, tras la primera bofetada que me dio por el simple hecho de haber mirado a los ojos al camarero, mientras le daba las gracias por la bebida.
Hoy estoy lejos de mi maltratador, pero nunca estaré lo suficientemente lejos como para no seguir sintiendo las serpientes que se alojaron en mi estómago, esas serpientes llamadas miedo.
Chary Ca. 

Dedicado a todas esas mujeres que viven con las serpientes alojadas en su interior. A las que decidieron romper con el miedo y a las que algún día también lo harán


Gracias por tu visita, por leerme y por revolotear por esta buhardilla. Si te gustó el micro-relato no dudes en compartirlo. A mí me llena de satisfacción que lo hagas.